domingo, 11 de diciembre de 2011

De epifanías y proporciones

Ahora se sabe que toda la humanidad posee un inconsciente colectivo y que se manifiesta por medio de la sincronicidad. Esta sincronicidad ha permitido una proporción divina para cualquier propósito, herramienta de la que se valen los artistas para crear composiciones y estética universal. Cuando los seres humanos ven la obra de arte, se ven a sí mismos. Cuando ven una obra con la proporción universal y ven su reflexión fiel según la integridad del sistema resulta una composición atractiva. El arte entonces muestra al ser humano lo que es y cual es su posicion en el mundo, lo mismo que hace la ciencia y la filosofía. 


Con base en estas relaciones nace la geometría sagrada según la cual se puede distinguir un vínculo entre la geometría y la filosofía religiosa. Esta se ha representado a lo largo de la historia de la humanidad en arquitectura, iconografía religiosa y arte. La geometría divina tiene una relación fuerte con las proporciones áureas, ya que las filosofías religiosas han decidido darle al número áureo un enfoque probatorio de la existencia de un ente consciente superior. Entonces, si para las personas que creen en una divinidad el número áureo es un medio de probar a los infieles la existencia del dios, se utilizará para perseguir tal fin. Por esto muchas organizaciones religiosas han creado formas atractivas según el número áureo para caracterizarse, atraer fieles y probar la falsedad de los no creyentes.


En toda la trayectoria de las religiones más conocidas se han utilizado las proporciones divinas para la construcción de mesquitas, iglesias, templos, vitrales y lugares santos. La utilización se fundamenta en una creencia religiosa según la cual el dios correspondiente creó al mundo de acuerdo con un plan geométrico (un enfoque religioso de la sincronicidad) por lo cual ciertas figuras se aparecen en la naturaleza constantemente.




Este es un modelo de Kepler según el cual el sistema solar está dispuesto geométricamente.


En la arquitectura egipcia, india, griega, romana, medieval, entre otras, se identificaron proporciones y figuras que se repetían constantemente. Esto ha llevado a los estudiosos a la conclusión de que tales figuras obedecían a la creencia del vínculo mencionado entre geometría y creencia religiosa.


Un caso que funciona para la probatoria de que dios creó al ser humano como un ser perfecto a su semejanza es el Hombre del Vitrubio representado por Leonardo Da Vinci. A pesar de que la intención del autor no fuera afianzar las filosofías religiosas en torno a la perfección humana, su representación mostró las proporciones áureas claramente destacadas en el cuerpo humano. 




En la arquitectura islámica es particularmente notorio el uso de los patrones geométricos ya que según sus creencias el cuerpo humano es una figura que no debe ser representada en los lugares santos. La geometría se utiliza en su máxima expresión para denotar la perfección y geometría que Alá le dio al mundo. 


El ser humano en sus diferentes contextos tiene formas de visualizar lo que se probado como la sincronicidad científica. La geometría sagrada y la interpretación de la proporción áurea como manifestaciones religiosas son una manera de ver lo que la sincronicidad denomina como el inconsciente colectivo. Indiferentemente de como se desee ver la verdad universal, es la gran prueba de que como parte de un sistema y como subsistemas per se, cada humano tiene la responsabilidad de ser tan completo como le sea posible, de aprender todo lo que le interese. La resignación social que se vive hoy en día afecta de sobremanera al universo completo y yace sobre la consciencia de cada persona la contribución que se haga o no a la humanidad entera.

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