En la relación entre ciencia y filosofía ya se pudo desvelar el misterio tras el inconsciente colectivo, una idea nada innovadora para los años que corren. Ya en muchas obras literarias académicas y recreativas se ha planteado este tema como pivote temático de la humanidad. Otro aspecto que se puede agregar a la vertiente científica del discurso es el número áureo denotado por medio de la letra griega Fi. La proporción áurea se destacó entre los observadores de la naturaleza desde épocas tempranas en el desarrollo de la civilización. Este número aparece en las proporciones más básicas de la naturaleza así como en las más complejas configuraciones de múltiples formas. Aparece en prácticamente todos los elementos naturales de alguna manera. La proposición anterior se puede tomar una vez más como una confirmación de la Sincronicidad junguiana, si la humanidad entera está destinada a crear por medio del subconsciente colectivo las casualidades que se perciben en el tiempo y el espacio. El número áureo es una de las más importantes sincronicidades para el arte, la ciencia, la ingeniería, el diseño y otras disciplinas.
En un inicio, este número correspondiente a 0.618... fue extraído de la proporción entre el lado de un pentágono regular y su diagonal. Posteriormente se planteó la secuencia de Fibonacci de la cual deriva la espiral logarítmica y el rectángulo áureo y se relaciona con el número áureo por medio de relaciones entre cada número y su sucesor en la serie, el límite de este planteamiento se acerca cada vez más al número áureo. La relación Fi se encuentra en las líneas proporcionadas y en los rectángulos áureos de manera que ambas figuras están contenidas en sí mismas proporcionalmente. Esto no sólo aplica en rectángulos sino que también se puede formar una espiral logarítmica por medio de triángulos áureos tomando el mismo algoritmo de proporción que cuando se construye un rectángulo áureo. Adicionalmente se ha comprobado que existe un ángulo de oro determinado en función de Fi.
Como se mencionó antes, el número áureo, la espiral logarítmica y el ángulo de oro aparecen constantemente en la naturaleza, pero su aparición no se limita al subconsciente. Los artistas han estado incorporando las proporciones divinas como un medio de apuntar a una estética universal. Es sencillo comprobar como cualquier composición que tome en cuenta la proporción áurea es más atractiva para el espectador que una composición ignorante de las proporciones universales. Los más famosos cuadros del mundo e incluso los diseños más vanguardistas tienen en cuenta las proporciones áureas y su utilización es efectiva para sus propósitos.
La proporción áurea determina fractales, éstos son figuras que se repiten una y otra vez sobre sí mismas. El siguiente video ilustra el como la proporción áurea y la serie de fibonacci se relacionan con los fractales hechos por el hombre y por la naturaleza. Los fractales hechos por computadora son un ejemplo práctico típico para ilustrar figuras recursivas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario